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26 dic 2009

Un par de cosas



¡Feliz Navidad!

Puede parecer ya extraño que actualice con tan pocos días desde la última entrada, pero si este blog es un poco desastre, es porque unas veces pasan meses hasta que actualizo y otras, pocos días. Perdonad que tenga esta falta de constancia, pero es que quería compartir un par de cosas con vosotros.

En primer lugar, para hablar sobre la oración de Taizé del miércoles pasado.
Muchísimas gracias por haber organizado ese encuentro, ese ratito especial de oración que pudimos compartir.
Fue como volver a estar allí. Tan sólo tenías que cerrar los ojos, y dejar que las canciones sonaran dentro de tu cabeza, y que las distintas voces se unieran a tu alrededor, sentir los pies descalzos, y un ambiente de paz, de tranqulidad, sentir a Dios.
Pude trasladarme 1500 kilómetros y estar allí otra vez, en esa iglesia rodeada de personas de todo tipo, que vienen de cualquier sitio que te puedas imaginar, con las que a pesar de no conocerlas estás compartiendo algo impresionante...
Muchísimas gracias por hacerme recordar una de las mejores experiencias de mi vida.

Y por otra parte quería compartir con vosotros estos días de Navidad, que los he pasado en familia. Tan solo han sido el 24 y el 25, que he estado entre tíos, primos, tíos-abuelos... y desde luego recibí muchísimos regalos que no fueron de esos que se envuelven con papel y un lazo.
Poder abrazar a los que no veía desde hacía mucho, escuchar las mejores historias de los más mayores, pasar una noche de risas con una prima, emocionarnos todos viendo fotos antiguas, y haciendo presente a los que faltan...disfrutando de las cosas verdaderamente importantes.

Supongo que todos habeís experimentado algo parecido , y si no, fijaros a partir de ahora, buscad esos momentos en los que estos días, Dios se ha hecho presente. Porque esos son con los que hay que quedarse, los que te hacen sentirte como en casa aunque estés a mucha distancia de la tuya.

Un beso :)

27 feb 2009

En casa.


La semana pasada, a esta hora más o menos estábamos ya por Barcelona de camino a Taizé.
Cuando llegamos después de muchas horas de viaje, pensé que realmente una semana allí iba a ser complicado: íbamos a tener que cambiar totalmente nuestro ritmo de vida y adaptarnos a algo a lo que no estamos acostumbrados. Pero hubo una cosa que me llamó la atención. Mientras dábamos un paseo por las instalaciones, vi como los que ya habían estado en Taizé alguna vez, empezaban a recordar momentos vividos allí.
Creo que el resto de nosotros en dos días ya teníamos esa misma sensación, la sensación de estar como en casa.
En poco tiempo nos dimos cuenta de que daba igual como fueras vestido, daba igual como entendieras el cristianismo, o que no hablaras el mismo idioma que los que se sentaban a tu lado en la oración...las cosas que nos diferenciaban eran insignificantes frente a lo que realmente nos unia, nuestra fe y las ganas que tenemos de vivir y de compartirla.

Para muchos de nosotros por las nuevas amistades que se han hecho allí, por las que se han reforzado, por los momentos de diversión y de reflexión que hemos podido compartir con los demás y aquellos en los que simplemente hemos podido interiorizar, han hecho que esta semana haya sido muy especial para todos.

Y aunque ahora se nos encoja un poco el corazón por las ganas que tenemos de volver, tenemos que quedarnos con la idea de lo que realmente nos ha servido: de una parada, una fuente de la que hemos bebido para reforzarnos, para seguir mejor en nuestro camino. Y que nos tiene que servir de ayuda para poner en práctica las cosas que hemos aprendido allí durante estos días.
Todo esto no lo podía explicar mejor el hermano Héctor ayer, diciendo por qué se sentía en Taizé como en casa y no en otro lugar, porque allí te sientes querido, te sientes especial y libre al mismo tiempo.

Como le escribieron las portuguesas a Mariquilla ayer: "No hay palabras. Gracias."

Pd: Aquí podeís ver una reflexión muy buena sobre Taizé hecha por Alvarito.
Un beso

20 feb 2009

Si no los compartes...no se han vivido.



Hola :)
Ayer leí por ahí que todo el mundo puede hacer las cosas solo.
Puedes ir al cine a ver una buena película solo, puedes ir a disfrutar de un paseo, o a tomar algo a un bar sin disfrutar de la compañía de nadie más.
Pero cuando haya algo te produzca una carcajada, te emocione o que te enfade es muy posible que mires hacia los lados buscando alguien con quien compartirlo.
Y es que esos momentos, si no los compartes con alguien es como si no los hubieras vivido.

Disfrutad de esta semana blanca, que os sirva para compartir esos momentos con quien queraís. No os paréis a preguntaros si otra persona te necesita, simplemente permanece a su lado. Ya sabeis..."ama y haz lo que quieras"

Ojalá que el viaje a Taizé esté lleno de esos pequeños momentos.

Un beso, nos vemos a la vuelta :)