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5 feb 2009

Empatía.

No puedo creerlo. Llevar todo el día dando vueltas para esto. Que si el trabajo, comer fuera, compra esto, compra lo otro y tener que tardar una hora en llegar a tu casa, que parece que cada vez que llueve un poquito se va a acabar el mundo.
¿Pero y esta gente qué hace ahora? se ha puesto el semáforo ya dos veces en verde y otra vez en rojo, y no nos hemos movido,de verdad que es que no me explico por qué se forma siempre este atasco en el mismo sitio, justo alado de casa.
Al final me doy la vuelta, porque me dan ganas de levantarme e ir coche por coche diciendo pero a ver ¿qué os pasa? porque me parece que por mucho que pite, la gente no reacciona.Que desesperación, que harta estoy ya del día, de verdad.


- Hola! Ya estoy aquí...
-¿Y cómo es que has tardado tanto mamá?
-Mira ni me lo recuerdes, que tengo un cabreo encima...
-¡Pues anda que yo! me ha pasado una cosa que me ha puesto de los nervios, y me ha dado una impotencia...
-Pues cuenta tu primero.
-Mira, estaba hace un rato volviendo del colegio, en la calle de aquí abajo. Y había cuatro hombres haciendo obras en un lado de la acera. Una hormigonera echaba cemento mientras ellos intentaban como podían arreglar la zanja esa que hay allí desde hace ya varios meses.
Bueno pues los hombres intentando hacerlo lo más rápido posible, empapados por lo que estaba cayendo, porque solo tenían un impermeable de plastico y otros ni eso. Y mientras tanto, la gente histérica no paraba de pitar dentro de sus coches, con la música y la calefacción puesta. De verdad que me han dado ganas de ir coche por coche y decir, pero a ver, ¿qué os pasa?




Siempre hay dos o más maneras de ver las cosas, y la mayoría de las veces nos guíamos por la única que nos afecta de forma exclusiva a nosotros, sin pensar prácticamente en los demás.
Deberíamos intentar ser menos egoístas, y a poner un poco más en práctica la empatía, aunque sea empezando por las cosas más tontas que nos pasan.

Pd: perdonad este parón sin actualizar...que agobio, que ganas de Taizé :)

3 nov 2008

¿Quién eres?

Hola!
Hoy vuelvo al blog, después de dos semanas sin poder pasar por aquí.
En estos dos sábados hemos tenido unas reuniones muy interesantes que además de muchas risas, nos dieron bastante que pensar.
La primera de ellas tratamos el tema de las apariencias, y como nos dejamos guiar simplemente por el aspecto o la ropa.
En la de este sábado estuvimos hablando de la amistad. Intentamos darle una buena definición a la palabra y vimos lo que podía significar para cada uno de nosotros.

También reflexionamos a cerca de lo que nos aportaba a cada uno la amistad de los demás, y lo que nosotros damos a cambio.
Y hoy, buscando en internet he dado con un cuento de Jorge Bucay. El video es lo de menos, solo tenéis que escucharlo, porque aunque sea un poco largo da bastante que pensar.




La amistad no solo nos puede dar una persona en la que confiar, en la que apoyarte, que te anime, que te de consejos, que te comprenda o con la que te diviertas. También nos tiene que ayudar a hacernos a nosotros mismos.

Que no se nos olvide quienes somos... y si en algún momento no lo recordamos, que tengamos amigos que puedan hacerlo por nosotros.

Un beso.

3 sept 2008

La palabra que lo puede todo.


Hola!! Hoy os dejo un cuento precioso, que como siempre...dan bastante que pensar. El autor se hace llamar "Lágrima Azul". Espero que os guste y que de verdad sirva para reflexionar sobre todo lo que puede abarcar en nuestra vida creer en Dios, y en todas las cosas que nos aporta eso:
*


-¿Qué haces?

-Estoy escribiendo

-¿Y qué escribes?

-Una palabra grande

-¿Qué es eso de una palabra grande? ¿te refieres a una palabra en mayúsculas?

-No, me refiero a una palabra grande, una de esas palabras por las que merece la pena luchar, herirse, proseguir intentándolo todo siempre, tal vez sea una palabra demasiado grande para mi.

-¿Qué palabra es esa?¿Es una palabra muy larga?

-No, es pequeña, muy pequeñita.

-No entiendo, ¿cómo una palabra grande puede ser pequeña?

-Es que esa magia a veces se da en las palabras. Hay palabras que surgen, palabras que crecen, palabras que sueñan y luego hay palabras grandes que…

-¿Una palabra que surge? ¿cúal? ¡Dime una, por favor!

-AMOR.

-Claro, ¡amor!, esa palabra surge y es bonita.

-Y ¿hay alguna palabra que crezca?

-Si, la hay; AMISTAD

-Ah, amistad, es una palabra muy bella también y, ¡es cierto!, puede crecer mucho

-Y dime, ¿hay palabras que sueñen? ¿sabes alguna?

-PERDÓN

-Anda es verdad, perdón, también es una palabra bonita que tiene bonitos sueños de esperanza.

- Y oye, dime, yo no se si existirá pero…¿hay una palabra que lo pueda todo?

-Sí, sí, dime una palabra que lo pueda todo

-Explícate mejor, no comprendo lo qué pides

-Pues yo quiero que me digas una palabra que sea mayor que el AMOR, que la AMISTDAD, que el PERDON, una palabra que lo abarque todo, una de esas palabras humanas, por la que se es capaz de hacer locuras, de intentarlo todo, de esforzarse, de fracasar y sin embargo tomar fuerzas del amor aunque no surja, de la amistad aunque no crezca, del perdón aunque ni se pueda soñar, una de esas palabras que solo son argumentos de buenos corazones, una palabra que no lastime, que no ofenda ni asuste, una de esas palabras que al pronunciarla, aunque se diga en silencio, ya se entienda todo. ¿Conoces alguna? ¿crees que existirá una palabra más grande que todas las demás?

-Sí, claro que la hay. Es una palabra fácil de decir pero muy difícil de expresar, una palabra que si se pierde nunca se puede volver a encontrar a solas, siempre hay que hacerlo con ayuda de los demás, y si nadie te quiere ayudar a recuperarla, no tenerla, se convierte en un eterno sufrimiento que se padece en silencio, a solas. Es la palabra que he escrito, es la que necesito, es la palabra que no tengo, la que me hace siempre llorar ¿quieres que te diga mi palabra más grande?

-¿Tu palabra grande encierra todo eso? Pues, ¿cuál es esa palabra tan grande que lo puede todo?

PAZ

Entonces alguien me miró a los ojos, que enrramados de tristeza, trataban de apartar la vista, de esconderse, sé que en mis ojos siempre se refleja mi corazón y no deseaba mostrarlo, y sujetándome la cabeza, me miró con cariño y me dijo: yo conozco una palabra aún más grande que esa, una palabra aún más pequeña de escribir que PAZ, esa es la palabra que en tu vida lo puede todo, la que un día hará justicia, la que no debes olvidar jamás.

-¿Cuál es esa palabra?- Me atreví a preguntar con un hilo de voz en los labios.

FE.



*

pD: gracias por la fuente Rubén, o Lolo, que ya nos recomendó estos cuentos en su día.


Un beso, nos vemos pronto

8 jun 2008

El mendigo y el rey


Holaa otra vez!
Bueno...pues ya estamos entrando en esa recta final del curso y con la cabeza un poco puesta en el campamento y en la ultima convivencia...pero hasta q eso llegue, nos quedan unos cuantos examenes
Y para olvidar esas fechas de historia, el vocabulario de ingles o la fonetica de frances...un cuento que me ha mandado Ruben esta mañana para reflexionar un poquito...
A ver si os gusta!


Hubo una vez un mendigo que estaba tumbado al lado de la calle. Vió a lo lejos venir a el rey con su corona y su capa. "Le voy a pedir limosna, seguro que me dará bastante" pensó el mendigo, y cuando el rey pasó cerca le dijo : "Su majestad, ¿me podría por favor regalar una moneda?" aunque en su interior pensaba que el rey le iba a dar mucho. El rey le miró y le dijo :" ¿Por qué no me das algo tú? ¿Acaso no soy yo tu rey?"...el mendigo no sabía que responder a la pregunta y dijo : "Pero su majestad...yo no tengo nada!". El rey respondió : "Algo debes de tener...busca!". Entre su asombro y enojo el mendigo buscó entre sus cosas y supo que tenía una naranja, un bollo de pan y unos granos de arroz". Pensó que el pan y la naranja eran mucho para darle, así que en medio de su enojo tomó 5 granos de arroz y se los dió al rey. Complacido el rey dijo: "Ves como si tenías!" Y le dió 5 monedas de oro, una por cada grano de arroz. El mendigo dijo entonces: "Su majestad...creo que por aquí tengo otras cosas", pero el rey no hizo caso y dijo : "Solamente de lo que me has dado de corazón te puedo yo dar".

Es fácil en esta historia reconocer como el rey representa a Dios, y el mendigo a nosotros. El mendigo aún en su pobreza es egoísta y no se desprende de lo que tiene aún cuando su rey se lo pide. A veces, Dios nos pide que le demos algo para así demostrarle que El es el más importante, muchas veces nos pide ser humildes, otras ser sinceros o no ser mentirosos. Nos negamos a darle a Dios lo que nos pide, pues creemos que no recibiremos nada a cambio sin pensar en que Dios devuelve 100 veces más...




Poco mas...
un besazoo y suerte con esos examenes! q ya nos queda menos :D

30 dic 2007

El cuentoo..!



Holaa! lo bueno se hace esperar! Pero aqui está el cuento de Rubén.
Lo ha sacado de un libro que luego nos dirá cuál es..pero en fin, leeroslo que es bonito :)

En Navidad falta Tagaste..., ganas de reuniones!
Feliz Navidad y feliz año nuevo :)


Había una vez, en las afueras de un pequeño pueblo, dos casas vecinas. En una vivía un afortunado y acaudalado agricultor. En la otra, una casucha humilde, vivía un viejecito.
El rico siempre hablaba de su dinero y el viejo de su fe.

-¡La fe!-se burlaba el rico-. Si como dices, tu Dios es tan poderoso, ¿Por qué no le pides que te envíe lo suficiente para no pasar las privaciones que padeces?
-Tienes razón- dijo el viejo. Y se metió en su casa

Al día siguiente el viejo tenia la cara llena de felicidad.
-¿Qué te pasa, viejo?
-No me pasa nada. Pero, siguiendo tu consejo, le pedí a Dios esta mañana que me enviara cien monedas de oro.
-Ah ¿sí?
-Si, le dije que me merecía un premio. ¿Te parece una cantidad excesiva?
-No importa qué me parezca a mí- dijo el rico, burlonamente-. Lo que importa es que no le parezca demasiado a tu Dios.
-Ah, no. Dios puede decidir si yo merezco el premio o no. Pero mi petición fue muy clara. Yo quiero cien monedas. NO aceptare veinte, ni treinta, ni noventa y dos, PERO TAMPOCO ACEPTARIA MAS
-Ja ja ¡si que eres exigente!, me gustaría verte manteniendo esta postura. Cada uno regreso a su casa. Por alguna razón, al rico le ponía nervioso el viejo, tenía que desenmascararlo y lo haría esa misma tarde. Preparo una bolsa con noventa y nueve monedas de oro y fue hasta la casa del vecino. El viejo estaba de rodillas, en una actitud de oración
-Dios querido, ayúdame en mis necesidades, creo que tengo derecho a esas monedas, pero recuerda, son cien. No me conformare con menos ni con más, cien.

Mientras este rezaba, el rico subió al tejado y le tiro las monedas por el hueco de la chimenea. Lentamente, se incorporó, se acercó a la chimenea, levantó la bolsa y le sacudió el hollín y la ceniza. El viejo cayó de rodillas y agradeció a Dios el presente. Una vez terminada la oración contó las monedas. ¡Había noventa y nueve! El viejo alzó su voz al cielo y dijo: “Dios mío: veo que tu decisión es cumplir el deseo de este pobre viejo, pero veo también que en las arcas del cielo no hay mas que noventa y nueve monedas… no obstante no quiero aceptar ni una moneda mas ni una menos”.

-Es un imbécil- pensó el rico
-… Por otro lado- siguió diciendo- eres para mi de absoluta confianza, por ello voy a dejar a tu libertad elegir el momento en que me enviarás la moneda que me debes.
-Traición, hipócrita,- dijo el rico

El rico empezó a golpear la puerta de su vecino
- Hipócrita- siguió diciendo, mentiroso tú y tu fe en Dios
-¿Cómo sabes lo de las noventa y nueve monedas?-pregunto el viejo
-Porque yo te las envié charlatán, dijiste que no ibas a aceptar menos de cien jaja
-Y de hecho no aceptaré menos, Dios me enviará la última cuando él lo decida.
-Él no te enviará nada, porque fui yo quien te envió esas monedas, fui yo
-No discutiré si fuiste el instrumento que utilizó Dios, pero el caso es que ese dinero cayo en la chimenea mientras yo lo pedía, y es mío
-¿Cómo que es tuyo? Esta bolsa y estas monedas son mías. Yo las envié.
-Los designios de Dios son incomprensibles para el ser humano-dijo el viejo
-Maldito seas tú y tu maldito Dios, devuélvemelo o te haré comparecer ante el juez.
-Mi único juez es Dios, pero si te refieres al juez del pueblo, no tengo ningún inconveniente en poner el problema en sus manos
-Pues bien vamos entonces
-Vas a tener que esperar a que me compre un carruaje, ahora no tengo
-No hace falta esperar, te ofrezco mi carruaje.
-De todos modos, debemos a esperar a que pase un poco el invierno, no tengo abrigo y mi salud no podría soportar el frío
-Te daré mi propio abrigo, ¿qué otra excusa tienes?

Llegados allí, el hombre rico se apresuró a pedir audiencia al juez, y cuando ese los recibió, le contó en detalle su plan para desacreditar la fe del viejo. El juez pregunto:

-¿Qué tienes que decir viejo?
-Señoría: me extraña mucho tener que estar aquí para confrontar a mi vecino por este tema, Este hombre nunca ha demostrado ser solidario, nunca ha tenido ninguna actitud caritativa con los demás ¿Quien podría creer que un hombre avaro como este podría haber puesto casi cien monedas y las haya arrojado por la chimenea del vecino? Me parece claro que este hombre me espiaba y al ver mi dinero, su codicia le hizo inventar esta historia.

El juez estaba asombrado. Los argumentos de ambos lo obligaban a tomar una decisión ¿cuál seria la más justa? En un momento el rico saltó la barandilla de madera y fuera de sí intento arrebatarle la bolsa al viejo
- Orden, orden-grito el juez
-¿Lo ve señor juez? La codicia le enloquece, No me extrañaría nada que comenzara a decir que el carro en el que vive es suyo, e incluso mi abrigo.
- ¡Por supuesto!- grito el hombre rico desesperado ya, todo es mío, la bolsa, el carruaje, el abrigo.
-Alto- dijo el juez que ya no tenia dudas- ¿no te da vergüenza quitarle a este pobre hombre lo poco que tiene?
-Pe… pero…
-Ni peros ni nada. Es usted un codicioso y un aprovechado, por haber intentado estafarle le condeno a una semana de cárcel y a pagarle a tu vecino quinientas monedas de oro
- Perdone señoría, creo que este hombre ha aprendido ya la lección, yo le pediría que levante la condena y le imponga una multa simbólica.
-Eres muy generoso, anciano, ¿qué propones, cien, cincuenta?
-No señor juez yo creo que el pago de una moneda será suficiente castigo

El juez dictó sentencia, el hombre rico, resignado, sacó una moneda y se la entrego al anciano.

El rico salió corriendo en su carruaje y marchó al pueblo. El juez saludó al viejo y se retiró. El viejo alzó los ojos al cielo y dijo:
-Gracias, Dios. Ahora si. No me debes nada

17 dic 2007

La verdadera Navidad


Hola!

¿Os habeis fijado en lo bonita que está Málaga?
¿En la cantidad de atascos que hay ahora?
¿En la cantidad de gente que hay en las tiendas?
¿En que no hay un solo anuncio q no sea de colonia o juguetes?
¿En los chistes de..¡se me ha suicidado el Papa Noel de la ventana!?
¿En la continua frase d...vnga hombre ,ese espiritu navideño!?

Y una lista enorme, de un monton de cosas que nos hacen creer, que ya estamos en Navidad.
¿Y por qué?
¿Acaso recordamos en lo que consiste realmente?
Es un tema que se repite cada año, que todos sabemos, y sin embargo, parece que cada vez es peor.
No quiero caer en lo de siempre..., pero hace dos años nos mandaron hacer un cuentecillo navideño para clase de Lengua, y el mio salió asi:


Son las cinco de la tarde del 24 de Diciembre.
Lucía y Pilar vuelven a casa después de un día de compras y encargos navideños de última hora. La calle por la que bajan, está adornada desde el mes de noviembre en verdes y rojos, al igual que todos los escaparates.

La calle hacia donde van, tiene bombillas de todos los colores haciendo figuras de Papá Noel.

Entran en el portal. Es una casa antigua, señorial pese a que no tiene ascensor. Es el lugar donde Lucía nació y donde Pilar vive con su marido y sus tres hijos desde que se casó.
Madre e hija vienen discutiendo sobre la Navidad...

Lucía mantiene que esta fiesta, no es más que eso. Una fecha para salir todas las noches con los amigos, amontonarse para hacer compras y recibir regalos. Luces, música, ruido y una gran celebración de nochevieja.
Pilar dice, ya subiendo la escalera, que debe de ser algo más elegante, con conciertos de música clásica y adornos de muérdagos y pascueros.

Entrando en el rellano del primer piso, detienen la conversación al darse cuenta de que la puerta del 1ºB está entreabierta y que ha salido una de las ancianas que vive allí para saludarlas, y desearles “Feliz Navidad” ellas, educadamente, sonríen y le dicen “igualmente” preguntándole por su hermana. Les dice que están bien, pero ya muy cansadas para montar el belén este año.
Miran a la anciana y cruzando un gesto de complicidad, preguntan a la vez: “¿podemos pasar?”.

Después de un rato y de haber colocado al niño Jesús entre José y María y cantado villancicos con las dos ancianas, las han dejado con una sonrisa que cuando llegaron no tenían y abriendo la puerta de su casa dicen: “esto empieza a ser la verdadera Navidad”




Solo eso...

Y ahora...esperar a las reuniones hasta que pasen las fiestas.. :(

Un besoo!

18 oct 2007

El verdadero valor del anillo.



Hola de nuevo! Hoy la actualización la hace Rubén, y a mi me ha gustado mucho, asi que yo me callo; que este hombre escribe de lujo! Solo una cosa...que este blog es de todos, es de Tagaste, que si quereis subir cualquier cosa decirlo ok?=) Va enserio, un besito!

Y gracias por la última frase, Rubén, aunque me hayas prohibido su censura :P.


-Vengo maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo ganas de hacer nada, dicen que no sirvo, que no hago nada bien ¿Qué puedo hacer para mejorar?
-El maestro sin mirarlo dijo: Lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema pero si quisieras ayudarme tu a mi…
- E… encantado maestro, titubeo, sintiéndose de nuevo desvalorizado
- Bien, continuo el maestro, se quito el anillo de su meñique y se lo dio al muchacho.

-Coge el caballo de ahí afuera y corre al mercado, vende el anillo pues debo de pagar una deuda. Ojo, no aceptes menos de una moneda de oro.

Cuando el muchacho mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros giraban la cara, solo un anciano se paró a explicarle que una moneda de oro valía mas que ese anillo. Con afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un recipiente de cobre, pero el joven, siguiendo las instrucciones, rechazó la oferta.

El joven, después de ofrecer la joya a más de cien personas, abatido por su fracaso, montó en su caballo y regresó. Cuanto hubiera deseado el joven tener un moneda de oro para ayudar al anciano y así poder recibir consejo y ayuda.
Entró en la habitación- Maestro lo siento, es imposible conseguir lo que me pides, puedo conseguir dos o tres monedas de plata, pero no puedo engañar a nadie sobre el verdadero valor del anillo.

-Eso que has dicho es muy importante, debemos conocer el valor del anillo, vuelve a montar a caballo y ve al joyero, ¿quién mejor que él para conocer el verdadero valor? Dile cuánto te ofrece por el, pero no se lo vendas, vuelve aquí con mi anillo.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con lupa, lo pesó y luego le dijo al chico,
-Dile al maestro, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más de cincuenta y ocho monedas de oro por su anillo

-¿Cincuenta y ocho? –si, ya sé que con el tiempo podríamos obtener hasta setenta, pero si la venta es urgente… . El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido
- Siéntate- dijo el maestro, después de escucharlo.

-TU ERES COMO EL ANILLO, UNA JOYA VALIOSA Y ÚNICA. Y COMO TAL SOLO PUEDE EVALUARTE UN VERDADERO EXPERTO. ¿POR QUÉ VAS POR LA VIDA PRETENDIENDO QUE CUALQUIERA DESCUBRA TU VERDADERO VALOR?

Y, diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo meñique de su mano izquierda.


(Cuento sefardí relatado popularmente)

20 actualizaciones en el blog… 20000 felicidades