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27 abr 2008

Actualiza Rubén


Hola, bueno hoy Rubén echa una mano :) así que nada...
Solo quería compartir, que hoy cuando me he levantado, he encendido la tele y ha salido la misa que retransmiten todos los domingos y justo en ese momento estaban cantando la canción que da título al blog, la cantaban con un ritmo diferente al que seguimos nosotros...pero ha sido sentir a Dios cerca..y como estar un rodeados de los de Tagaste.
Asi que nada...Un beso :) y gracias Rubén!


Holaa, hoy quería compartir con el blog de Tagaste una pequeña historia que tratamos en nuestra convivencia. Más que con la historia en sí, yo me quedaría con la frase final de San Agustín, que desde que la leí hace una semana, todos los días se me viene muchas veces a la cabeza... ahí os la dejo


LEONES MARINOS EN LA ISLA DE PASCUA

Dice que existía una vez una comunidad de leones marinos en la isla de Pascua. Tenían una tarea: toda ballena que quedaba varada en la playa, la salvaban, porque eso era lo bueno, y ellos querían hacer el bien.
Se acercaban a la ballena, la rodeaban y, al grito de "salvemos a las ballenas" la empujaban hasta el mar, y ella si iba nadando dando las gracias, porque había vuelto a la vida.


Cuentan que una vez se quedó varada una Orca, la ballena asesina. Al principio ninguno se atrevía a acercarse, la observaban de lejos. Uno de los más viejos se acercó y le dijo: Oye orca, si te salvamos de una muerte segura, nos tienes que prometer que no volverás a alimentarte de nosotros.
Y le contestó la orca: Si me salváis os estaré agradecido. Pero no pretendáis que deje de comeros, porque esa es mi naturaleza. Con esta respuesta, el león marino se alejó disgustado.

Pero poco después fue uno más joven quien se acercó y dijo: no podemos dejar que se muera aquí, tenemos que salvarla ¿acaso no es nuestra consigna? Y poco a poco, se fueron todos convenciendo. Rodearon a la ballena y al grito de "salvemos a las ballenas,... a todas ellas" devolvieron la orca al mar

Y esta tras un gracias, se fue a seguir cazando.


Cuanto mejor es el bueno, tanto más molesto es para el malo.
(San Agustín de Hipona)


Solo una cosa más...el pasado lunes una actualización de este blog fue leída en la oración del colegio... así que aprovecho para felicitar a todo Tagaste (el blog es de todos, no lo olvideis) porque poco a poco esto va creciendo, lentamente, y cada vez con más éxito, Y por supuesto felicitar desde el blog a la ártifice de todo esto..., que te mejores lo más pronto posible...

Un abrazo

26 feb 2008

De Rubén


Holaa!
Hoy la actualización la hace Rubén, así que..lo único, decir..
A los de Tagaste II: que este sábado al final, no hay reunión, pero hay plan alternativo (preguntar a Angy, o a mi) jajaja.
Y por otra parte perdonad estos tiempos sin actualizar, que los trimestrales se acercan..

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Holaa, Una de mis muchas manías, no se si buena o mala, es guardar todas lo que se sean papeles, trabajos del colegio, proyectos de tecnologia... y la otra noche, en un momento de nostalgia, decici coger de mi libreria una carpeta en la que guardo todas mis redacciones de primero y segundo de la ESO, de esas que cuya nota eran *, ** o *** ,¿recordaís?, cual fue mi sorpresa, que entre aquel monton de folios, encontre los programas de las convivencia, que yo sabía que habia guardado pero que las daba ya por perdidos, en una de ellas, en concreto "Convivencia 3º y 4º ESO, 20 Y 21 Y 22 de abril 2007", encontré un escrito dentro de la dinámica del "Camino de Emaus", que a mi me gustó muchisimo y que la verdad, en estas vacaciones de semana blanca, decidí hacer una actualización para el blog con ello... Nada más, aquí os dejo el texto de un tal A. Bellido Almeida, leedlo, quizás sea un poco larga pero merece la pena, un abrazo a todos


Y yo me pregunto: ¿Dónde estás?

Que, ¿dónde estoy, me preguntas?
A tu lado estoy, amigo, en la noche de la espera,
en el alba de la vida, en el viento de la sierra,
en la tarde despoblada, en el sueño que no sueña,
en el hambre desgarrada
y en el pan para la mesa
en el hombre que me busca
y en aquel que se me aleja,
el canto del hogar y en el llanto de la guerra,
en el gozo compartido y en larga amarga pena.
En el silencio sellado y en el grito de protesta.
En la cruz de cada día
y en la muerte que se acerca.
En la luz de la orilla,
y en mi amor como respuesta.

Que, ¿donde estoy, me preguntas?
A tu lado estoy, amigo; vivo y camino de tierra,
peregrino hacia Emaus para sentarme a tu mesa
al partir de nuevo el pan descubrirás mi presencia.
Estoy aquí con vosotros, con el alma en flor despierta
en esta Pascua de amor galopando por las venas
de vuestra sangre empapada de un Dios
que vive y que sueña

Que, ¿dónde estoy, me preguntas?
A tu lado estoy, amigo: desnúdate a la sorpresa,
abre los ojos y mira hacia dentro y hacia fuera
que en lagar del dolor tengo mis gozos y penas
y en la noria del amor, yo tu Dios, llamo a tu puerta

Qué,¿ donde estoy me preguntas?
En tu vida, es la respuesta
.



Nada más..
Un beso, gracias Rubén!


30 dic 2007

El cuentoo..!



Holaa! lo bueno se hace esperar! Pero aqui está el cuento de Rubén.
Lo ha sacado de un libro que luego nos dirá cuál es..pero en fin, leeroslo que es bonito :)

En Navidad falta Tagaste..., ganas de reuniones!
Feliz Navidad y feliz año nuevo :)


Había una vez, en las afueras de un pequeño pueblo, dos casas vecinas. En una vivía un afortunado y acaudalado agricultor. En la otra, una casucha humilde, vivía un viejecito.
El rico siempre hablaba de su dinero y el viejo de su fe.

-¡La fe!-se burlaba el rico-. Si como dices, tu Dios es tan poderoso, ¿Por qué no le pides que te envíe lo suficiente para no pasar las privaciones que padeces?
-Tienes razón- dijo el viejo. Y se metió en su casa

Al día siguiente el viejo tenia la cara llena de felicidad.
-¿Qué te pasa, viejo?
-No me pasa nada. Pero, siguiendo tu consejo, le pedí a Dios esta mañana que me enviara cien monedas de oro.
-Ah ¿sí?
-Si, le dije que me merecía un premio. ¿Te parece una cantidad excesiva?
-No importa qué me parezca a mí- dijo el rico, burlonamente-. Lo que importa es que no le parezca demasiado a tu Dios.
-Ah, no. Dios puede decidir si yo merezco el premio o no. Pero mi petición fue muy clara. Yo quiero cien monedas. NO aceptare veinte, ni treinta, ni noventa y dos, PERO TAMPOCO ACEPTARIA MAS
-Ja ja ¡si que eres exigente!, me gustaría verte manteniendo esta postura. Cada uno regreso a su casa. Por alguna razón, al rico le ponía nervioso el viejo, tenía que desenmascararlo y lo haría esa misma tarde. Preparo una bolsa con noventa y nueve monedas de oro y fue hasta la casa del vecino. El viejo estaba de rodillas, en una actitud de oración
-Dios querido, ayúdame en mis necesidades, creo que tengo derecho a esas monedas, pero recuerda, son cien. No me conformare con menos ni con más, cien.

Mientras este rezaba, el rico subió al tejado y le tiro las monedas por el hueco de la chimenea. Lentamente, se incorporó, se acercó a la chimenea, levantó la bolsa y le sacudió el hollín y la ceniza. El viejo cayó de rodillas y agradeció a Dios el presente. Una vez terminada la oración contó las monedas. ¡Había noventa y nueve! El viejo alzó su voz al cielo y dijo: “Dios mío: veo que tu decisión es cumplir el deseo de este pobre viejo, pero veo también que en las arcas del cielo no hay mas que noventa y nueve monedas… no obstante no quiero aceptar ni una moneda mas ni una menos”.

-Es un imbécil- pensó el rico
-… Por otro lado- siguió diciendo- eres para mi de absoluta confianza, por ello voy a dejar a tu libertad elegir el momento en que me enviarás la moneda que me debes.
-Traición, hipócrita,- dijo el rico

El rico empezó a golpear la puerta de su vecino
- Hipócrita- siguió diciendo, mentiroso tú y tu fe en Dios
-¿Cómo sabes lo de las noventa y nueve monedas?-pregunto el viejo
-Porque yo te las envié charlatán, dijiste que no ibas a aceptar menos de cien jaja
-Y de hecho no aceptaré menos, Dios me enviará la última cuando él lo decida.
-Él no te enviará nada, porque fui yo quien te envió esas monedas, fui yo
-No discutiré si fuiste el instrumento que utilizó Dios, pero el caso es que ese dinero cayo en la chimenea mientras yo lo pedía, y es mío
-¿Cómo que es tuyo? Esta bolsa y estas monedas son mías. Yo las envié.
-Los designios de Dios son incomprensibles para el ser humano-dijo el viejo
-Maldito seas tú y tu maldito Dios, devuélvemelo o te haré comparecer ante el juez.
-Mi único juez es Dios, pero si te refieres al juez del pueblo, no tengo ningún inconveniente en poner el problema en sus manos
-Pues bien vamos entonces
-Vas a tener que esperar a que me compre un carruaje, ahora no tengo
-No hace falta esperar, te ofrezco mi carruaje.
-De todos modos, debemos a esperar a que pase un poco el invierno, no tengo abrigo y mi salud no podría soportar el frío
-Te daré mi propio abrigo, ¿qué otra excusa tienes?

Llegados allí, el hombre rico se apresuró a pedir audiencia al juez, y cuando ese los recibió, le contó en detalle su plan para desacreditar la fe del viejo. El juez pregunto:

-¿Qué tienes que decir viejo?
-Señoría: me extraña mucho tener que estar aquí para confrontar a mi vecino por este tema, Este hombre nunca ha demostrado ser solidario, nunca ha tenido ninguna actitud caritativa con los demás ¿Quien podría creer que un hombre avaro como este podría haber puesto casi cien monedas y las haya arrojado por la chimenea del vecino? Me parece claro que este hombre me espiaba y al ver mi dinero, su codicia le hizo inventar esta historia.

El juez estaba asombrado. Los argumentos de ambos lo obligaban a tomar una decisión ¿cuál seria la más justa? En un momento el rico saltó la barandilla de madera y fuera de sí intento arrebatarle la bolsa al viejo
- Orden, orden-grito el juez
-¿Lo ve señor juez? La codicia le enloquece, No me extrañaría nada que comenzara a decir que el carro en el que vive es suyo, e incluso mi abrigo.
- ¡Por supuesto!- grito el hombre rico desesperado ya, todo es mío, la bolsa, el carruaje, el abrigo.
-Alto- dijo el juez que ya no tenia dudas- ¿no te da vergüenza quitarle a este pobre hombre lo poco que tiene?
-Pe… pero…
-Ni peros ni nada. Es usted un codicioso y un aprovechado, por haber intentado estafarle le condeno a una semana de cárcel y a pagarle a tu vecino quinientas monedas de oro
- Perdone señoría, creo que este hombre ha aprendido ya la lección, yo le pediría que levante la condena y le imponga una multa simbólica.
-Eres muy generoso, anciano, ¿qué propones, cien, cincuenta?
-No señor juez yo creo que el pago de una moneda será suficiente castigo

El juez dictó sentencia, el hombre rico, resignado, sacó una moneda y se la entrego al anciano.

El rico salió corriendo en su carruaje y marchó al pueblo. El juez saludó al viejo y se retiró. El viejo alzó los ojos al cielo y dijo:
-Gracias, Dios. Ahora si. No me debes nada

18 oct 2007

El verdadero valor del anillo.



Hola de nuevo! Hoy la actualización la hace Rubén, y a mi me ha gustado mucho, asi que yo me callo; que este hombre escribe de lujo! Solo una cosa...que este blog es de todos, es de Tagaste, que si quereis subir cualquier cosa decirlo ok?=) Va enserio, un besito!

Y gracias por la última frase, Rubén, aunque me hayas prohibido su censura :P.


-Vengo maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo ganas de hacer nada, dicen que no sirvo, que no hago nada bien ¿Qué puedo hacer para mejorar?
-El maestro sin mirarlo dijo: Lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema pero si quisieras ayudarme tu a mi…
- E… encantado maestro, titubeo, sintiéndose de nuevo desvalorizado
- Bien, continuo el maestro, se quito el anillo de su meñique y se lo dio al muchacho.

-Coge el caballo de ahí afuera y corre al mercado, vende el anillo pues debo de pagar una deuda. Ojo, no aceptes menos de una moneda de oro.

Cuando el muchacho mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros giraban la cara, solo un anciano se paró a explicarle que una moneda de oro valía mas que ese anillo. Con afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un recipiente de cobre, pero el joven, siguiendo las instrucciones, rechazó la oferta.

El joven, después de ofrecer la joya a más de cien personas, abatido por su fracaso, montó en su caballo y regresó. Cuanto hubiera deseado el joven tener un moneda de oro para ayudar al anciano y así poder recibir consejo y ayuda.
Entró en la habitación- Maestro lo siento, es imposible conseguir lo que me pides, puedo conseguir dos o tres monedas de plata, pero no puedo engañar a nadie sobre el verdadero valor del anillo.

-Eso que has dicho es muy importante, debemos conocer el valor del anillo, vuelve a montar a caballo y ve al joyero, ¿quién mejor que él para conocer el verdadero valor? Dile cuánto te ofrece por el, pero no se lo vendas, vuelve aquí con mi anillo.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con lupa, lo pesó y luego le dijo al chico,
-Dile al maestro, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más de cincuenta y ocho monedas de oro por su anillo

-¿Cincuenta y ocho? –si, ya sé que con el tiempo podríamos obtener hasta setenta, pero si la venta es urgente… . El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido
- Siéntate- dijo el maestro, después de escucharlo.

-TU ERES COMO EL ANILLO, UNA JOYA VALIOSA Y ÚNICA. Y COMO TAL SOLO PUEDE EVALUARTE UN VERDADERO EXPERTO. ¿POR QUÉ VAS POR LA VIDA PRETENDIENDO QUE CUALQUIERA DESCUBRA TU VERDADERO VALOR?

Y, diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo meñique de su mano izquierda.


(Cuento sefardí relatado popularmente)

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