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3 sept 2008

La palabra que lo puede todo.


Hola!! Hoy os dejo un cuento precioso, que como siempre...dan bastante que pensar. El autor se hace llamar "Lágrima Azul". Espero que os guste y que de verdad sirva para reflexionar sobre todo lo que puede abarcar en nuestra vida creer en Dios, y en todas las cosas que nos aporta eso:
*


-¿Qué haces?

-Estoy escribiendo

-¿Y qué escribes?

-Una palabra grande

-¿Qué es eso de una palabra grande? ¿te refieres a una palabra en mayúsculas?

-No, me refiero a una palabra grande, una de esas palabras por las que merece la pena luchar, herirse, proseguir intentándolo todo siempre, tal vez sea una palabra demasiado grande para mi.

-¿Qué palabra es esa?¿Es una palabra muy larga?

-No, es pequeña, muy pequeñita.

-No entiendo, ¿cómo una palabra grande puede ser pequeña?

-Es que esa magia a veces se da en las palabras. Hay palabras que surgen, palabras que crecen, palabras que sueñan y luego hay palabras grandes que…

-¿Una palabra que surge? ¿cúal? ¡Dime una, por favor!

-AMOR.

-Claro, ¡amor!, esa palabra surge y es bonita.

-Y ¿hay alguna palabra que crezca?

-Si, la hay; AMISTAD

-Ah, amistad, es una palabra muy bella también y, ¡es cierto!, puede crecer mucho

-Y dime, ¿hay palabras que sueñen? ¿sabes alguna?

-PERDÓN

-Anda es verdad, perdón, también es una palabra bonita que tiene bonitos sueños de esperanza.

- Y oye, dime, yo no se si existirá pero…¿hay una palabra que lo pueda todo?

-Sí, sí, dime una palabra que lo pueda todo

-Explícate mejor, no comprendo lo qué pides

-Pues yo quiero que me digas una palabra que sea mayor que el AMOR, que la AMISTDAD, que el PERDON, una palabra que lo abarque todo, una de esas palabras humanas, por la que se es capaz de hacer locuras, de intentarlo todo, de esforzarse, de fracasar y sin embargo tomar fuerzas del amor aunque no surja, de la amistad aunque no crezca, del perdón aunque ni se pueda soñar, una de esas palabras que solo son argumentos de buenos corazones, una palabra que no lastime, que no ofenda ni asuste, una de esas palabras que al pronunciarla, aunque se diga en silencio, ya se entienda todo. ¿Conoces alguna? ¿crees que existirá una palabra más grande que todas las demás?

-Sí, claro que la hay. Es una palabra fácil de decir pero muy difícil de expresar, una palabra que si se pierde nunca se puede volver a encontrar a solas, siempre hay que hacerlo con ayuda de los demás, y si nadie te quiere ayudar a recuperarla, no tenerla, se convierte en un eterno sufrimiento que se padece en silencio, a solas. Es la palabra que he escrito, es la que necesito, es la palabra que no tengo, la que me hace siempre llorar ¿quieres que te diga mi palabra más grande?

-¿Tu palabra grande encierra todo eso? Pues, ¿cuál es esa palabra tan grande que lo puede todo?

PAZ

Entonces alguien me miró a los ojos, que enrramados de tristeza, trataban de apartar la vista, de esconderse, sé que en mis ojos siempre se refleja mi corazón y no deseaba mostrarlo, y sujetándome la cabeza, me miró con cariño y me dijo: yo conozco una palabra aún más grande que esa, una palabra aún más pequeña de escribir que PAZ, esa es la palabra que en tu vida lo puede todo, la que un día hará justicia, la que no debes olvidar jamás.

-¿Cuál es esa palabra?- Me atreví a preguntar con un hilo de voz en los labios.

FE.



*

pD: gracias por la fuente Rubén, o Lolo, que ya nos recomendó estos cuentos en su día.


Un beso, nos vemos pronto

17 oct 2007

Conversción sobre Dios...

Luego nos metimos en religión, cosa que me sorprendió bastante, pues el vicario la saca a relucir en raras ocasiones, a nuestra familia, me refiero; seguro que en su vida cotidiana debe de ser normal.
-Deberías probar algún día-me dijo-. Creo que te gustará.
-Pero si ya lo he probado...He ido a la iglesia y no se me ha pegado nada.
Se rió y replicó que parecía que yo hubiese padecido alguna infección ocasional.
-Pero es que las cosas se cogen según nuestro estado de salud. Deberías acudir a la iglesia cuando te encuentres mentalmente débil.
-Bueno, no estaría bien acudir a la iglesia simplemente porque una esté triste
-Lo que estaría muy mal es no hacerlo. Te estarías privando de tu gran oportunidad con la religión.
-¿Se refiere usted a que en las situaciones límite el hombre debe contar con Dios?
-Exactamente. Aunque se dan los dos extremos, la mayor felicidad mueve a la religión casi tanto como la mayor desgracia. Además, creo que la religión brinda la oportunidad de mirar hacia dentro cuando la mente busca consuelo en lo exterior. Creo que es un arte, el mayor de todos, una extensión de la comunión que todas las demás artes intentan.
-Me imagino que se refiere a la comunión con Dios ¿no? - él se rió, le pregunté el por qué y contestó:
-Ha sido tu tono de incomprensión...¡Como rehuyen mencionar a Dios los jóvenes!
-Lo que pasa es que la palabra Dios, sabe usted, suena muy convencional.
-No es más que taquigrafía para decir de dónde venimos, adónde vamos y qué es todo esto...
-Y..¿las personas religiosas descubren qué es todo esto?¿Hallan la respuesta al misterio?
-A veces simplemente huelen el tufillo de la respuesta.-Me sonrió, yo le devolví la sonrisa. Luego continuó- Si una persona...en fin, no religiosa, necesita el consuelo de Dios, yo le aconsejaria que se sentase en una iglesia vacía. Que se sentase, no que se arrodillase. Y que escuchase, no que rezase. La oración es algo muy complicado.
-¿Eso es cierto?
-Bueno, a veces, para quienes no tienen experiencia rezando. Fíjate, se creen que pueden pensar en Dios como en una máquina tragaperras. Si no sale nada dicen "Ya sabía yo que estaba puñeteramente vacía", cuando el secreto de la oración consiste en saber que la máquina está llena.
-¿y como puede saberse?
-llenándola uno mismo
-¿mediante la fe?
-mediante la fe.
Luego él dijo que era igual de razonable hablar de oler o saborear a Dios que verlo u oírlo.
-Quien tenga esa suerte, lo conocerá con todos los sentidos y con ninguno.
-¿Usted ya lo ha conseguido?
Suspiró y contestó que esos tufillos son escasos y distantes entre sí.
-Aunque el recuerdo, es eterno- añadió con suavidad. Y luego, nos quedamos en silencio.


El castillo soñado, Dodie Smith. Págs [244-246]
Ayer lo estaba leyendo, y me llamó la atención esta conversación, por todo lo que dice, y porque no tiene nada que ver con el libro en general.
A mi me ha dado mucho que pensar...no sé a vosotros.

No puedes ir un sábado a Tagaste...y parece que fue hace años la última vez que estuviste por alli. Con ganas de sábado a las 17:00 en punto. Con ganas de convivencia.

No sé si esto es muy largo, pero bueno, espero q os guste.
Un besooo*