
Nos sabemos la teoría.
Sabemos que debemos acordarnos de Dios no solo cuando necesitamos su ayuda.
Simplemente basta con pararte a pensar antes de dormir en aquellas cosas que no has hecho bien a lo largo del día, o en las que sí. Darle gracias a Dios por aquello que has conseguido, o pedirle lo que deseas.
Pero la tarea era sencilla:
El sábado pasado en la reunión hablamos sobre la parábola del sembrador.
Nos explicaron como nosotros, éramos los diferentes terrenos donde caía la semilla(la Palabra de Dios) y cómo debíamos intentar ser poco a poco mejor tierra para esta.
Nos propusieron plantar una lenteja en un yogurt, con el algodón, como cuando éramos pequeños, y cada vez que rezáramos la regáramos un poquito.
Comentándolo en el colegio, pocas personas lo han hecho, y con esto me he planteado el tiempo que le dedicamos a Dios cada día.
Si realmente tiene un papel tan importante como debería...
Piensa en ello :)
Pd: pasad por aquí!
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